MANCHAS FACIALES: TIPOS, CAUSAS Y ABORDAJE DERMATOLÓGICO
La hiperpigmentación facial es una de las consultas más frecuentes en Dermatología por su impacto estético. La clave del abordaje actual no es solo aclarar la lesión pigmentaria, sino comprender el mecanismo que la origina para establecer un plan terapéutico eficaz.
La pigmentación cutánea depende de la actividad de los melanocitos, su interacción con los queratinocitos y la distribución de la melanina en las capas epidérmicas y dérmicas.

Aunque existen muchos tipos de manchas, las 3 principales alteraciones de la pigmentación son:
- Melasma: Trastorno pigmentario crónico, multifactorial y recidivante. Se origina por estímulos hormonales, radiación UV y visible, y disfunción de la barrera epidérmica. Puede ser epidérmico, dérmico o mixto, lo que condiciona su respuesta terapéutica.
- Léntigos solares: ndican fotoenvejecimiento acumulativo. Son lesiones bien delimitadas, resultado del aumento focal de melanocitos y de la melanina en la capa basal.
- Hiperpigmentación postinflamatoria (PIH): Derivada de acné, quemaduras, procedimientos agresivos o dermatitis previas. La inflamación genera mediadores que estimulan de forma excesiva a los melanocitos.
Etiología y factores predisponentes:
- Radiación UV: principal factor implicado.
- Cambios hormonales: embarazo, anticonceptivos, menopausia.
- Inflamación previa: procesos acneicos, eccemas, lesiones térmicas.
- Envejecimiento cutáneo: disminución del control homeostático melanocítico.
- Predisposición genética.
- Luz visible y luz azul: especialmente relevantes en melasma.

El tratamiento debe personalizarse según la entidad clínica, la profundidad del pigmento y el fototipo. Las principales herramientas de las que disponemos son:
- Peelings médicos: Basados en alfa-hidroxiácidos, ácido salicílico, resorcinol o TCA en concentraciones controladas. Permiten la renovación epidérmica y la reducción de la melanina superficial. Útiles en PIH y melasma epidérmico.
- Láser y luz pulsada: no todas las manchas responder igual a los tratamientos láser. Su uso debe individualizarse siempre.
- Cosmética médica y despigmentantes: activos como el ácido azelaico, los retinoides, el ácido kójico, la niacinamida y combinaciones formuladas. Son clave en el mantenimiento y prevención de recidivas.
- Fotoprotección estricta: Fundamental. Debe incluir protección frente a UVA, UVB y luz visible. La falta de adherencia es uno de los principales motivos de recaída.


